miércoles, 29 de octubre de 2014

La importancia de la experiencia

El aprendizaje nace en un alto porcentaje de nuestras experiencias, y sobre todo de nuestra reelaboración, reestructuración, y reflexión sobre estas. El niño se relaciona con el medio y con los elementos que lo conforman para comprender el mundo que les rodea.

Como maestros debemos crear experiencias enriquecedoras e interesantes para que los niños aprendan de manera significativa, tanto en el aula como fuera de esta. Los maestros tenemos el papel de guías en este aspecto, porque es totalmente necesario que los niños sean los principales protagonistas de su acción sobre el entorno.

Las actividades experimentales suponen un elemento muy motivador para los niños, además de acercarles más al conocimiento del mundo. Estas actividades deben estar acompañadas siempre de un comportamiento reflexivo e investigativo, que el profesor tendrá que fomentar en el alumnado.

La investigación supone introducirnos en un mundo nuevo, en el que cada aspecto que encontramos es información que podemos aprovechar. Si echamos un vistazo al currículum, encontramos que los contenidos y la metodología se basan en las experiencias, lo único que no especifica es que tipo de experiencias. Las experiencias en el campo de la ciencia otorgan saberes bastante concretos y de campos muy específicos, pero que no deberían quedarse en meros hechos aislados. Estos deben utilizarse como medios para comprender acciones mucho más generales, cosas mucho más amplias y elaboradas, cosas que no tendrían ningún sentido sin esa experiencia concreta y básica.


La gravedad no es nada más que una manzana que cayó de un árbol.

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